Imágen via sxc.hu
Muchas veces hemos oído hablar de las barreras idiomáticas pero ¿cómo afectan realmente a los extranjeros que día a día conviven con nosotros? Cuando pensé en una nueva temática sobre la que escribir un post me di cuenta que la tenía delante de mí todos los días. Pensé en mis compañeros de oficina, muchos de ellos no hablan español y a menudo se encuentran con situaciones de diversa índole vinculadas al uso de este idioma. Así que, ¿quien mejor que ellos para contarnos en primera persona sus experiencias? Esto es lo que me han comentado:
Kristy (holandesa), nos comenta que el tener unas nociones básicas en español no es difícil pero para poder hablar considera fundamental el dominar la gramática. Lo más difícil es esto último, hay que pensar mucho antes de decir algo. Por otro lado, para ella es muy fácil acabar hablando inglés y no español porque la mayoría de sus conocidos habla inglés y al final habla automáticamente en este idioma.
Para Kamil (polaco), la mayor dificultad reside en el uso del modo subjuntivo, indica que para la gente que no es española o francesa este modo verbal se convierte en un muro impenetrable e igualmente ocurre con la distinción entre los verbos “ser” y “estar”. Indica que como los españoles en general no estudian otros idiomas, no entienden las dificultades que pueden tener los extranjeros y en ese sentido intentar hablar más despacio o utilizar palabras sencillas. Una de sus primeras experiencias con el español ocurrió en Tenerife cuando preguntó a un chico sobre una dirección y el chico le respondió literalmente con un “blurblurblurb, vale?, blurblubrlur”. Se acuerda también del uso en Andalucía del localismo “cucha” que no lograba comprender hasta que entendió que quería decir en realidad “escuchas”.
La rapidez con que hablan los españoles es también reseñada por Marieke (holandesa) así como la dificultad de las conjugaciones verbales y la existencia de verbos irregulares. También indica que es más importante centrarse en el vocabulario que el uso de una gramática correcta. Así pues, si dices “Ayer me voy” en lugar de “Ayer me fui” aunque no es correcto todo el mundo lo entiende. Considera que no hay que intentar ser perfeccionista pues hasta los nativos cometen fallos y otro aspecto que señala es la diferencia de acentos que hay por ejemplo entre Salamanca y Madrid y como en la capital de España hay menos gente que habla inglés de la que ella esperaba encontrar por su carácter de metrópolis.
Michelle (Irlandesa) encuentra una gran diferencia entre “el lenguaje académico” que usan en sus clases en la Universidad de Salamanca y entre “el lenguaje de la calle”. Los profesores hablan mucho más despacio y emplean palabras formales mientras que la gente en la calle usa un lenguaje más coloquial y aún le cuesta entender a un grupo de españoles juntos. Nos cuenta además una anécdota que le ocurrió en un supermercado; quiso decir a la dependienta que tenia vergüenza porque había caído algo pero como no sabia la palabra, intentó inventar una con “embarassed” del ingles, y dijo que estaba embarazada!!
Lo más difícil son las referencias culturales, comenta René (holandés) cualquier español sabe a qué se refiere cuando las usa pero un extranjero que no haya nacido/crecido en España no se entera de qué va el tema. Entre las anécdotas destaca el uso incorrecto de palabras: cojones por cajones o casado por cansado.
Para Simona (italiana) la gramática es tan difícil como la italiana pero al ser diferente no es sencillo aplicar las reglas al hablar y cree que esto lleva más tiempo. Además indica que el español tiene un gran número de expresiones idiomáticas difíciles de utilizar y de entender su sentido. También incide en la rapidez con que hablan los españoles y en la diversidad de acentos.
Preguntando a Lianne (holandesa) que lleva viviendo más de tres años en España, nos dice que cuando llegó a España tenía un español muy básico pero lo suficiente para mantener una conversación y que lo que le resultaba más difícil es entender cuando todo el mundo hablaba a la vez sobretodo en sitios como bares donde además hay ruido. Cree que para aprender español lo más importante es quedar con españoles y no solo con los estudiantes que hablan tu idioma o inglés. Otro asunto muy difícil para ella es entender el humor y los chistes porque para eso se necesita un vocabulario más amplio y este hecho le ha limitado en poder reírse con la gente y participar en esos momentos “alegres”. Por último dice que el no hablar perfectamente el español hace que se creen situaciones graciosas, en su caso algunas cosas que ha dicho son: “Me duelen las gemelas” (gemelos). O, después de haber comido: “Hay que limpiar esas hormigas en la mesa” (migas) Y también: “Me duele el muñeco” (la muñeca). Lianne da el siguiente consejo: “Lo importante es que no tengas vergüenza a la hora de hablar, porque ¡los españoles aprecian el esfuerzo que haces para hablar en su idioma!”.
Agradezco desde este post, la colaboración de todos estos compañeros que han querido compartir con nosotros sus experiencias con el español en España y os animo a que también vosotros aportéis las vuestras. ¡Juntos nos enriqueceremos!

Aprender Idiomas Blog
VN:F [1.9.7_1111]
VN:F [1.9.7_1111]